Última actualización: 1 de agosto de 2022
6 min de lectura

Prepárate para el cole

Mejora su actitud

Una mente sana ayuda a los más pequeños a sacar el máximo partido al deporte, a los juegos y al curso escolar. La doctora Angharad Rudkin, psicóloga clínica con más de 20 años de experiencia en trabajo con niños y familias, ofrece consejos para ayudar a los más pequeños a superar la presión por tener un buen rendimiento, lidiar con las dificultades, desarrollar su propio espacio mental y mucho más.

Prepárate para el cole: impulsa la actitud positiva de los niños

Superar la presión por tener un buen rendimiento

¿Alguna vez has tenido tantos nervios que pensabas que se podían oír los latidos de tu corazón desde fuera? ¿Te sudaban las manos y te temblaban las piernas hasta el punto de no poder hacer bien las cosas?

Todo esto forma parte de la presión que sienten los más pequeños por rendir bien.

Tanto si se trata de una carrera de 100 metros, como de bailar en un concurso de la escuela o hacer una presentación en clase, querer hacer las cosas bien es un buen punto de partida, pero también genera presión. El miedo de no hacer algo bien puede agobiarlos y provocar que no rindan tan bien como les gustaría.

Hablar de cómo se sienten y asegurarles que no pasa nada por tener nervios es muy útil. Nos ponemos nerviosos porque nos importa lo que hacemos, pero podemos evitar que esos nervios vayan a más con una técnica sencilla.

Cuando tenemos ansiedad, la respiración cambia y es más corta e intensa. Esto activa nuestro mecanismo de reacción de lucha o huida.

Para combatirlo, dile a tu hijo o hija que se centre en espirar: expulsando el aire lentamente y de forma prolongada y controlada. Le servirá para calmarse y activar el sistema de "reposo y digestión". Mientras hacen el ejercicio, pueden imaginar que al espirar están expulsando un hilo y llevándolo cada vez más lejos hacia el horizonte. Y así hasta que va desapareciendo la ansiedad.

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Contratiempos convertidos en impulsos

En el deporte, los más pequeños aprenden más perdiendo que ganando. Esas lecciones pueden ser difíciles de procesar. Es común relacionar el éxito en el deporte con el valor y la felicidad, lo cual se transmite a los niños y niñas muy pronto en sus vidas. Por eso, cuando pierden pueden sentir que han fracasado.

Para cambiar esta sensación, podemos ayudarles a entender que las derrotas forman parte del deporte y de la vida.

Jugar es una forma estupenda de aprender a perder. En los juegos imaginarios, los niños pueden encontrarse retos que deben superar. Por ejemplo: ¿Perderá Inglaterra en la final imaginaria frente a Brasil? En juegos más estructurados, siempre hay victorias y derrotas: "¿Quién ha llegado primero a la línea de meta?".

En todos estos casos, los más pequeños sienten la decepción de perder al principio, pero también se dan cuenta de que la vida continúa. El juego termina, sus amigos siguen queriendo jugar con ellos y el amor de sus padres sigue intacto.

Si eres madre o padre y te resulta difícil lidiar con el fracaso, puede que tus hijos e hijas lo perciban y calquen tu tendencia. Fíjate en tus fallos del día a día y reflexiona sobre ellos con tus peques, tanto si se trata de no haber cumplido una fecha límite, como de asistir a la reunión equivocada. Habla con ellos sobre lo ocurrido y explícales cómo te sentiste.

A veces no les damos la oportunidad de aprender a tener errores, y eso puede dificultar su progreso. Enséñales a ser sus propios entrenadores y a crear eslóganes que les ayuden a superar desafíos: "Lo haré lo mejor que pueda, y con eso será suficiente", "No tengo posibilidades de ganar si no participo. Pero si lo hago, sí que puedo conseguirlo".

Para quitarles presión por las victorias y las derrotas, es útil dar más reconocimiento por el esfuerzo que por el resultado. De esa manera, aprenderán que las felicitaciones y las recompensas se consiguen por esforzarse, no por ganar.

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Descubrir su punto fuerte

Algunos niños y niñas encuentran pronto sus aficiones, mientras que otros descubren lo que se les da bien en la edad adulta. Sus puntos fuertes pueden cambiar con el tiempo. Lo importante es crear espacio para descubrir lo que nos gusta.

Las actividades organizadas son una forma de hacerlo, como por ejemplo, la danza, el fútbol o la natación. Sirve cualquier actividad que les pueda alegrar, calmar o dar esperanzas. Pero es algo que no funciona para todo el mundo, y es ahí donde entran los juegos como una forma de explorar.

Hay niños y niñas que se sumergen profundamente en algo que les interesa, y después pasan a otra cosa. Otros lo hacen más paulatinamente, probando varias cosas al mismo tiempo. Sea cual sea la personalidad de tu hijo o hija, dale tiempo y espacio para probar
actividades diferentes, tanto en casa como fuera.

El cuerpo refleja las emociones, y también deja claro si algo se les da muy bien o no. Dibuja la silueta de una persona con tu peque y plantea varias situaciones. Por ejemplo, cómo sería tirar el último penalti en la final de una competición importante. Deja que exprese
sus sentimientos en el dibujo. Lo más probable es que sienta nervios y emoción,
con el corazón a mil por hora y hormigueo en el estómago. Cuando vea su programa
favorito, quizá dirá que siente calma.

Pregúntale sobre las actividades que hace y las aficiones que tiene y qué siente cuando participa en ellas. Es probable que nunca haya pensado en ello de esta forma. Ayudarle a sintonizar su cuerpo puede hacer que sea más consciente de cómo se siente, además de ayudarle a saber si algo realmente se le da muy bien y le gusta.

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Participar en actividades grupales

En el deporte, llega un momento en el que hay que tomar las riendas. Puede que
necesiten mucha confianza para querer formar parte de un grupo, equipo o
incluso de un partido informal en una cancha urbana. Les puede resultar difícil jugar
sin pensar en todo lo que podría salir mal. ¿Cómo lidiamos con esto?

Podemos hablar con nuestros hijos e hijas sobre las gafas imaginarias que llevamos durante el día. Si sienten cansancio y ansiedad, puede que las gafas estén empañadas, ya que piensan constantemente que va a salir todo mal. Lo que debe sacarse en claro es que pueden decidir cambiar de gafas. Pueden cambiarlas por unas con un enfoque más positivo.

Si a tu hijo o hija le cuesta participar en juegos o probar cosas nuevas, pídele que cambie de gafas. Puede dibujar sus gafas y contarte qué efecto tendría este cambio para su actitud.

Si actúas como si fuera el tipo de persona que participa en las actividades, acabará percibiéndose de esa forma. Si tu peque tiene que fingir que no tiene problema en ofrecerse a participar en actividades grupales, con el tiempo
empezará a verse como alguien que es capaz de hacerlo y lo hace. Ese impulso para su identidad personal lo tendrá presente durante toda su vida.

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Publicación original: 1 de agosto de 2022